La retracción gingival, también conocida como recesión gingival, es el desplazamiento progresivo de la encía que deja expuesta la raíz del diente. Este proceso hace que tus dientes se vean más largos de lo normal y puede causar sensibilidad al frío, calor o dulces, afectar significativamente la estética de tu sonrisa y aumentar el riesgo de caries radiculares en la zona expuesta.
Las causas más comunes incluyen cepillado dental muy agresivo, encías naturalmente delgadas (biotipo gingival delgado), malposiciones dentales, enfermedad periodontal, piercings orales, tratamientos de ortodoncia previos, o incluso factores genéticos. Muchas personas con recesiones tienen una combinación de varios de estos factores.
En BSK, el tratamiento de la retracción gingival comienza con la identificación, control y (cuando es posible) eliminación de las causas que produjeron su desarrollo. Esto puede incluir reeducación en técnicas de higiene oral, tratamiento de enfermedad periodontal subyacente, o modificación de hábitos nocivos.
Una vez controladas las causas, y con un diagnóstico correcto que evalúe factores como la severidad de la recesión, el biotipo gingival, la cantidad de encía queratinizada disponible y la presencia de hueso subyacente, podemos reconstruir la encía perdida y mejorar su arquitectura a través de cirugía plástica periodontal. Utilizamos técnicas de microcirugía avanzadas que ofrecen resultados favorables y predecibles, permitiendo en muchos casos la recuperación total del tejido perdido con mínimas molestias post-operatorias.
No todas, pero muchas sí. El pronóstico de cobertura radicular depende de varios factores: la clasificación de la recesión (si hay pérdida de hueso interdental o no), el biotipo gingival, la presencia de encía queratinizada, y hábitos como el tabaquismo. En recesiones de Clase I y II de Miller (sin pérdida de hueso interdental), podemos lograr cobertura completa en más del 90% de los casos. En recesiones más complejas, podemos lograr cobertura parcial significativa y mejorar sustancialmente la estética y protección del diente. Durante tu evaluación, te daremos un pronóstico realista específico para tu caso.
El procedimiento se realiza con anestesia local, por lo que no sentís dolor durante la cirugía. Utilizamos técnicas de microcirugía que minimizan el trauma quirúrgico. Post-operatoriamente, podés experimentar molestias leves a moderadas durante 3-5 días, que se manejan con analgésicos comunes. La mayoría de nuestros pacientes retoman sus actividades normales (trabajo, estudio) al día siguiente, evitando solo ejercicio físico intenso durante una semana. La zona tratada estará sensible por aproximadamente 2 semanas, pero el resultado estético comienza a notarse desde el primer mes y se estabiliza completamente entre 3-6 meses.
En la mayoría de los casos, utilizamos un injerto de tejido conectivo que obtenemos del paladar del mismo paciente (zona donante). Este tejido es ideal porque es compatible al 100% (no hay rechazo) y ofrece los mejores resultados estéticos y de durabilidad. El procedimiento de obtención del injerto es rápido y la zona del paladar cicatriza completamente en 7-10 días. En algunos casos seleccionados, podemos usar técnicas sin injerto (tunelización) o materiales sustitutos de tejido, dependiendo de las características de tu recesión. Te explicaremos cuál es la mejor opción para tu caso específico.
Si se controlan las causas que produjeron la recesión inicial, los resultados son muy estables a largo plazo. Es fundamental que después del tratamiento modifiques hábitos como el cepillado agresivo, uses un cepillo suave, y sigas las técnicas de higiene que te enseñaremos. También es importante mantener controles periódicos con tu periodoncista. Estudios muestran que con buen mantenimiento, más del 85% de la cobertura radicular lograda se mantiene estable después de 10-20 años. El nuevo tejido creado suele ser más grueso y resistente que el original, lo cual ayuda a prevenir futuras recesiones.
Los resultados son progresivos. Verás una mejoría inmediata después de retirar los puntos (aproximadamente a los 10-14 días), pero el tejido necesita tiempo para madurar y estabilizarse. A los 3 meses, tendrás una muy buena idea del resultado final, pero la maduración completa del tejido y la estabilización del color y textura ocurren entre los 6-12 meses post-cirugía. Durante este período, tendrás controles periódicos donde monitoreamos la evolución y te damos indicaciones específicas para cuidar la zona tratada y optimizar el resultado final.
En BSK nos especializamos en la prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades que afectan a los tejidos que rodean a los dientes e implantes, con una vision integral y multidiciplinaria con las démas especialidades odontológicas.